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mama viajera y yo

Mamá, ¿viajamos?

Siempre viajo acompañada de mi familia, porque somos tres. Y un día dije: “quiero que mi mamá también disfrute del viaje, de la naturaleza, que conozca nuevos lugares, sobre todo reforzar el vínculo afectivo entre madre e hija”.

Es así que esta vez contaré mi experiencia con mi mamá viajera. La idea era romper la rutina y salir de la zona de confort. Hasta ahí todo estaba bien, pero no contaba con la sorpresa que ella me daría.

“Mamá, ¿qué te parece si nos vamos de viaje a Cuzco? Conocerás Machu Picchu y nuevos lugares” —le dije—. Un silencio invadió su sala y yo, terca, nuevamente le hablé. “Mamá, los costos corren por mi cuenta, no tendrás que pagar nada, solo tienes que alistar tus maletas, te vas a divertir mucho”.

Alzó la mirada y me respondió: “¿No vez que estoy llenando mi pupiletras?, no me desconcentres. Y no pienso viajar, se puede caer el avión; no quiero morir, soy joven aún”. Bueno, no había nada que hacer, le tenía pánico a las alturas, no insistí porque cada vez que lo hacía se molestaba conmigo.

Como dice el dicho, no hay primera sin segunda. Le hice la propuesta nuevamente dos meses después. “Mamá, vamos a Huancaya, es un lugar muy lindo, lleno de flores, pero ahora iremos en carro, ¿qué dices?”. Esta vez su respuesta fue corta y decidida: “Tengo tantas cosas que hacer en casa como para estar viajando, no puedo”.

Así, cada vez que la invitaba, las excusas iban desfilando.

Ya casi había perdido las esperanzas de que algún día me acompañe en mi viaje. Hasta que un día, cuando me despedía de ella para emprender un viaje a Huánuco y Huaraz, me dijo: “¿Qué, no me llevas?, ¿te vas sola y a tu madre que le parta un rayo?”. En ese momento no sabía si reírme o llorar de la emoción: después de insistir más de 15 veces, al fin me acompañaría en una aventura. Fue así como se convirtió en toda una mamá viajera.

Mamá viajera y yo, en ruinas de Sondor, Apurimac

Hoy en día ella espera con mucha emoción los feriados o los fines de semana largos para alistar su mochila y viajar conmigo. Y es tan hábil que se asegura de hacerlo, pues nos espera en la puerta de la casa o nos hace guardia para ser la primera en subir a la camioneta.

Esta feliz en Huancavelica

Ah, eso sí, ella lleva de todo en su mochila: desde útiles de aseo hasta alimentos, desde ropa abrigadora hasta ropa ligera, y su bloqueador. No puede faltar el botiquín de primeros auxilios y su pupiletras (aunque de esto ya se está olvidando).

Es toda una aventura viajar con mi mamá viajera. Creo que es una manera de decirle “gracias mamá, porque me diste la vida, gracias mamá por todo los sacrificios que has hecho por mí”.

Observando la vicuña, en el bosque de piedras Huayllay-Cerro de Pasco

Demostremos a nuestra madre todo el amor que le tenemos con un viajecito. En mi caso, este sería el mejor regalo de su vida para mi mamá. Y lo digo porque ella ya no es la misma, siempre habrá un antes y un después de su primer viaje. Mi madre siempre fue un poco hermética, ahora es cariñosa y comparte momentos que antes no podía hacer.

En Huanta, Cristo Blanco

Ah, y lo más importante: ella antes se quejaba de dolores de espalda, de brazo, de cabeza, hasta medio cuerpo se le quería paralizar, pero eso se terminó a medida que viajaba con más frecuencia. Que mejor que una buena caminata para olvidarse del dolor.

Hasta hoy he realizado alrededor de 20 viajes con ella, todos dentro de Perú, porque aún le tiene miedo a los aviones, pero estoy segura que en algún momento lo perderá.

Camino a Rupac

Así llegué a la conclusión que viajar con mamá es la mejor terapia para el estrés, nos ayuda mejorar la calidad de vida. Aquí te cuento las razones por la cual debes viajar con tu madre:

–       Se lo merece todo, es tu madre y es única.

–       Guardarás gratos recuerdos con tu mamá.

–       Podrás ver fotos y videos de esos momentos únicos y quedarán para la historia familiar.

–       Conocerás su lado divertido. Es un chiste viajar con mamá, la pasarás bien.

–       Es el regalo que ella nunca olvidará.

–       Ganarás una amiga.

–       No pasarás hambre. En su mochila encuentras de todo.

–       Se preocupará de que siempre estés bien. Lleva siempre un mini botiquín.

–       Tendrás una vida saludable, te sentirás feliz, súper bien.

–       El estado de ánimo de tu mamá mejorará considerablemente, no tendrás de qué preocuparte.

En el bosque de piedras de Soras, en Apurimac

No es necesario tomarse varios días para viajar, lo puede hacer en un full day. Ellas quedarán súper agradecidas.

Ya sabes, no hay excusa que valga, este domingo saca a tu mamita a pasar un día entero con la naturaleza, playa, campo, etc., y disfruta de su compañía. Atrévete a embarcarte en una aventura con mamá viajera, no esperes más, el tiempo pasa volando.

Canta nos encanta

A todas las mamitas de Perú y el mundo, les mando un abrazo muy fuerte, que la pasen lindo porque se lo merecen. ¡Feliz día de la Madre!

Si tienen alguna consulta, no dudes en escribirme, con gusto atenderé tus inquietudes. Cuéntame cómo te fue con el primer viaje con tu mamá.

Un beso y gracias totales, estos temas con mamá me emocionan y me apasionan.

Si te gustó este post, no te olvides de compartirlo. ¡Gracias! 

 

 

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