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Uyuni: las momias de Coqueza, y Tunupa, el volcán de colores

Después de conocer el primer hotel de sal en el post anterior, partimos al centro del salar para tomarnos algunas fotos y captar la majestuosidad de Uyuni.

Realizamos una breve parada en la isla Incahuasi que, por su forma, es conocida como la isla pescado. Cactus de más de nueve metros de altura pueblan el lugar, así como algunos auquénidos. El sonido del viento es perfecto complemento para apreciar este inmenso lugar.

Isla Incahuasi
Isla Incahuasi
El salar de Uyuni

Cuando el sol ya estaba por ocultarse, no podíamos perdernos la increíble vista del atardecer y contemplar las preciosas tonalidades entre rojo y naranja que se dibujaban en el firmamento. No cabe duda que la naturaleza es maravillosa.

Atardecer en Uyuni
Atardecer en Uyuni

A la sombra del sol, observamos los hexágonos y octógonos que se forman en el suelo del salar, y que están por todos lados de modo uniforme. El guía nos contó que las figuras geométricas se originan tras el secado después de las lluvias, y debido a la respiración del salar.

El salar tiene 10,582 kilómetros cuadrados de extensión. Está formado por diez capas de sal que, juntas, forman un espesor de 120 metros. Esto pasó hace miles de años cuando el salar era un lago. Con el pasar del tiempo y con el movimiento de las placas de la tierra, se formaron montañas y volcanes, el agua se evaporó y finalmente se convirtió en sal.

El volcán Tunupa

Una marca de ese proceso es el volcán Tunupa, el que por cierto juega un papel muy importante para los conductores que se adentran al salar. La razón es sencilla: sirve como referencia para poder ubicarse y no perderse en el salar, donde no hay señal ni GPS.

Luego de conocer más acerca del origen del salar de Uyuni, nos fuimos a descansar a un hotel que está en el mismo centro del salar: el Luna Salada.

Hotel de sal, Luna salada

Al día siguiente nos levantamos súper relajados después de haber descansado en camas de sal, estábamos listos para continuar nuestra recorrido rumbo al volcán Tunupa, que se encuentra en un pequeño caserío llamado Coqueza, a orillas del salar, en el lado norte. El viaje hasta Coqueza tomó más de dos horas y en el trayecto aprovechamos para disfrutar del hermoso panorama.

Pequeño pueblo de Coqueza

Antes de iniciar el recorrido aprovechamos en almorzar un delicioso bistec de llama acompañado con quinua y verduras, además de un postre de ricas frutas, todo esto preparado por nuestro chofer-chef.

Lo primero que visitamos fue el lugar donde se encuentran las momias de Coqueza, a solo 15 minutos a pie. Estos restos óseos están en una pequeña cueva que permanece con candado, pero para nuestra suerte, Gabriel Morales, guardián de la zona, estuvo cerca y nos permitió ingresar.

El guardian de la zona

Las momias datan de 1,200 D.C., y corresponden a una pequeña familia. Están en completa oscuridad porque la luz y el viento las deteriora, pero debido a eso aún conservan la vestimenta, el cabello, las uñas y parte de la piel. El clima seco y el frio del altiplano boliviano ayudan a mantener bien los restos. Esta fue una forma de conocer el pasado de la América precolombina en el maravilloso salar de Uyuni.

Después de conocer las momias de Coqueza, teníamos que ver de cerca el volcán Tunupa y contemplar sus colores llamativos. Mis colaboradores no continuaron con la caminata, por eso que tuve que seguir sola con el guía. El recorrido duró poco más de una hora, mientras observaba la hermosa naturaleza.

El salar de Uyuni visto desde el volcán Tunupa

Ya desde lo alto, el salar de Uyuni parece un mar de color blanco. El lugar es muy desolado y poco transitado, no me crucé con ninguna otra persona: solo pude sentir la compañía del viento que silva muy fuerte y que a veces hasta asusta.

“Un poco más, ya llegamos”, me dijo el guía, hasta que vi muy de cerca el cráter del volcán Tunupa y sus bellos colores que me hicieron acordar a Ausangate, en Cusco. Bolivia también tiene lo suyo, su volcán de colores. Y vaya que valió la pena caminar. Estaba a más de 4,200 msnm, me sentía cansada pero feliz.

Es bueno saber que…

 Llevar:

  • Llevar lentes de sol, sombrero, protector solar, mantequilla de cacao y agua.
  • Tener a la mano una casaca abrigadora.

La mejor temporada para viajar a Uyuni:

  • Diciembre a marzo es temporada de lluvia. El salar de Uyuni se verá como un espejo. Solo se ingresa hasta la orilla del salar.
  • Mayo a noviembre es temporada seca, buena época para excelente tomas fotografías. Además de recorrer varios lugares turísticos.

El ingreso a lugares turísticos:

  • El costo de ingreso a la Isla Incahuasi y a las momias de Coqueza es de 30 bolivianos. Que al cambio sería S/ 14.50 o US$ 4.50.

Mirada Viajera tiene para ti lugares bellos que conocer y caminos sorprendentes por recorrer. En la próxima publicación conoceremos más de Cerro de Pasco. Sigue atento a mis publicaciones ¡Que tengan un excelente día!

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