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Uyuni: una aventura en el salar más grande del mundo

Atardecer en Uyuni

Uno de los lugares que siempre quise conocer fue Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, ubicado en Potosí, al sur de Bolivia. Por ello, alisté mi mochila y me embarqué en una nueva aventura.

Algo que también motivó este viaje fue comprobar si los comentarios nada alentadores de algunos viajeros acerca de este lugar tenían sustento. Al llegar a Uyuni, me encontré con un panorama diferente, único y, sobretodo, muy agradable; visitar este sitio fue una de las mejores experiencias que he vivido.

Todo comenzó en La Paz, cuando en el terminal abordamos el bus de la empresa Todo Turismo (su personal no solo es puntual sino también muy atento; ni que decir de la cena que ofrece, deliciosa). El espectáculo durante el viaje de noche no era una película, fueron los rayos y relámpagos que, de rato en rato, alumbraban el oscuro camino. ¡Es algo increíble! (De todas maneras tienes que vivir esto).

Al día siguiente, y luego de 10 horas de viaje, ya estábamos en Uyuni. Aprovechamos en salir a da un paseíto por la ciudad de Uyuni, antes de tomar desayuno y partir al sorprendente salar. La ciudad es muy comercial; es pequeña pero acogedora, ordenada, y sobre todo con gente muy amable. Me sentí como en casa.

Reloj Público de Uyuni- Patrimonio cultural boliviano

 

El cementerio de trenes

Nuestro recorrido empezó en el cementerio de trenes, que se encuentra a 3 km de Uyuni y donde el ingreso es libre. Este es un lugar solitario y nostálgico donde los visitantes suelen recorrer los viejos vagones oxidados y abandonados buscando de algún modo una historia cercana.

En el cementerio de trenes

El guía nos contó que estos trenes unían Uyuni con Antofagasta y transportaban minerales.  En su momento representaba el progreso económico para el pueblo boliviano, pero con el pasar del tiempo, estos trenes (que funcionaban a vapor), quedaron obsoletos debido al ingreso de trenes petroleros.

Hoy quedan fierros oxidados con pintas de grafitis. Parece un lugar triste con mucha historia que contar. Espero que en un  futuro cercano puedan convertir este sitio en un museo, donde el viajero pueda encontrar más historias del pueblo.

Colchani, museo de sal

La segunda parada de nuestro viaje fue en Colchani, que está ubicado a unos 20 km de Uyuni. Allí viven alrededor de 800 familias, de las cuales un 20 % se dedica a la agricultura y ganadería; mientras que el resto se dedica a la artesanía de sal y el procesamiento de sal para consumo humano.

Sal lista para ser procesada

Aquí se encuentra un pequeño museo, donde se exhiben estatuas de animales hechos de sal, algunas más graciosas y llamativas que otras. También hay quienes venden recuerdos hechos de sal. Tampoco se paga por ingresar a este lugar, a menos que quieras escuchar a don Juan, persona encargada del museo, quien explica detenidamente el procesamiento de la sal antes de llegar a la mesa.

Museo de sal en Colchani
Museo de sal en Colchani

Un letrero que decía “chicharrón de llama” nos llamó la atención. Un guía nos contó que este animalito abunda en Uyuni y otros pueblos de Bolivia, por lo que el consumo de su carne es frecuente.

Montículos de sal

En épocas de lluvia, los pobladores de Colchani juntan la sal y aguardan hasta la llegada del verano, pues el sol evapora el agua y así queda lista para llevarla en camiones a la planta procesadora. A lo largo del camino se observan muchos montículos de sal.

El primer hotel de sal

Este hotel está construido de sal. Pero hace diez años dejó de funcionar como tal, debido a que los visitantes no tomaban las medidas necesarias para cuidar el medio ambiente, que hizo que dejará de funcionar. Hoy es un lugar donde los visitantes suelen almorzar y tomarse fotos.

Isla de banderas

Esta pequeña isla se encuentra atrás del hotel de sal. Aqui los visitantes aprovechan tomarse fotos con su bandera de su país.

Pequeña isla de banderas en el medio del salar

Tip:

Antes de viajar a Uyuni, en Lima, busqué agencias que se encarguen de nuestro recorrido por el salar, que ofrezcan buen precio y un servicio de calidad, porque hay algunas que cobran hasta tres veces más. Es bueno solicitar varias cotizaciones e información del vehículo que realiza el recorrido, el itinerario, los precios de las entradas a cada uno de los lugares, la alimentación, el guía, el botiquín, entre otros detalles para no quedarse con dudas. Es mejor tomar el tour grupal porque es más accesible.

 Recomendaciones:

  • Usar bloqueador y mantequilla de cacao para la resequedad de los labios
  • Cargar pastillas para el soroche
  • Sombrero
  • Llevar agua.
  • Comprar bolivianos (Bs) en la casa de cambios del aeropuerto por seguridad (Un sol peruano equivale a 2.04 bolivianos aproximadamente. Si vas de viaje a Uyuni toma tus precauciones puesto que allá la moneda nacional está Bs 1.70).

Alimentación:

  • Incluyen en la mayoría de las empresas que brindan servicio de turismo en Uyuni. Los choferes no solo son guías, también son cocineros, mozos y fotógrafos. Tienen todo equipado en su camioneta.

Hasta aquí lo único que pagas son los servicios higienicos que te cuestan 5.00 bolivianos, equivalente a 2.50 soles.

Aún me falta contarles la segunda parte de esta aventura, en los próximos días  estaré publicando. ¡Que tengan un excelente día!

 

2 comments

  1. Cadith says:

    Sandra, felicidades.
    Una linda aventura. Que sigan tu miradas hasta más allá del límite.
    Cada lugar es un mundo distinto y que bueno conocerlo a través de tu blog.
    Un beso de sal.

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